
Una desafortunada tragedia ha sumido en profunda tristeza a la comunidad de Jeringa, en San Cristóbal. Un niño de tan solo 10 años perdió la vida después de ser atropellado junto a su padre por un conductor que, tras el incidente, huyó del lugar.
Mientras que el pequeño sucumbió a las graves heridas, su padre permanece en estado delicado recibiendo atención médica.
Hoy, una familia llora la pérdida de un inocente, y la comunidad alza su voz exigiendo justicia. Se insta al responsable de este lamentable suceso a entregarse y asumir las consecuencias ante las autoridades.
Asimismo, se hace un llamado a la DIGESETT y a las entidades pertinentes para que actúen con celeridad en la identificación y captura del culpable, quien hasta el momento no ha sido localizado ni ha asumido responsabilidad alguna por el accidente.
Que el alma del menor descanse en paz y que su familia encuentre consuelo y fortaleza en medio de este difícil momento.

