
Monte Plata, República Dominicana — Luisa María Figaris Almonte falleció en la madrugada del jueves a los 35 años, tras una larga batalla contra la cirrosis hepática autoinmune.
Según familiares y allegados que la acompañaron durante su proceso médico, Luisa enfrentó esta enfermedad gran parte de su vida.
En 2014, se sometió a un trasplante de hígado en el centro Plaza de la Salud, un procedimiento cuyo costo superó los dos millones de pesos.

Para poder llevar a cabo la operación, recibió el apoyo solidario de diferentes personas e instituciones. En ese entonces, el diputado Juan Hubieres facilitó la exoneración necesaria para hacerla posible.
Sin embargo, con el tiempo, Luisa experimentó rechazo al órgano trasplantado, lo que resultó en recaídas constantes en su salud.
Por esta razón, en 2017 viajó a Cuba para recibir tratamientos médicos especializados, buscando una nueva oportunidad frente a su enfermedad.
Criada por sus abuelos, doña Yolanda Figaris, ya fallecida, y Carlos Aurelio Mateo, conocido como Mon, recibió amor y cuidado desde la niñez.

Durante su enfermedad, vivió en Santo Domingo con sus tíos Alcali Figaris y Juan José Burgos, quienes la acogieron como a una hija.
Sus tíos permanecieron a su lado hasta el último momento, brindándole un apoyo incondicional a lo largo del proceso.
En la comunidad donde vivía, en la intersección de las avenidas Abraham Lincoln y José Contreras en el Distrito Nacional, los vecinos la recuerdan por su fortaleza.

Quienes la conocieron destacan que, pese a su delicado estado de salud, siempre mostró un deseo incansable de luchar por su vida.
A pesar de su enfermedad, fue despedida de su trabajo en la empresa distribuidora de electricidad EDEESTE.
Ante esto, algunos intentaron revertir la decisión, pero las autoridades pertinentes no tomaron medidas al respecto.

Los restos de Luisa Figaris están siendo velados en la casa de sus abuelos y familiares, ubicada en la calle Restauración No. 36, en Monte Plata.
Allí, amigos, allegados y miembros de la comunidad se acercan para expresar sus condolencias y apoyar a la familia en este momento de dolor.
El caso de Luisa Figaris queda como testimonio de una larga lucha médica, caracterizada por solidaridad y reclamos de justicia laboral.
