
La narración entrecortada de Laudry Bonilla, una joven de 22 años, ha conmovido a la comunidad de San Cristóbal al relatar la trágica madrugada que, según denuncia, culminó con la muerte de su hija Lauren, una bebé de tan solo ocho meses. El drama se desató en el sector Jeringa y apunta directamente a su pareja como principal responsable.
Según el relato de Bonilla, todo ocurrió en la madrugada del domingo 19 de marzo. Mientras su bebé dormía, ella decidió tomar un baño tras notar que su pareja, identificado como Joel y conocido como “Huevo”, ya había salido del baño. Sin embargo, un mal presentimiento la llevó a regresar rápidamente a la habitación. Al entrar, afirma que encontró a Joel en una situación alarmante junto a la niña. Él, al advertir su presencia, colocó a la pequeña en la cama fingiendo normalidad, pero para ella fue evidente que algo no estaba bien.
Al interpelarlo, Joel negó haberle hecho daño a la niña, aunque, ante el creciente nerviosismo, tomó a la bebé y salió del cuarto para rociarle agua en la cabeza, en lo que la madre describe como un desesperado intento de reanimarla. De inmediato buscaron ayuda médica para la menor y la trasladaron a un centro de salud. Allí les informaron que Lauren había llegado sin signos vitales, una dura realidad que Bonilla atribuye a agresiones previas por parte de su pareja.
En su desgarrador testimonio, la joven reveló que Joel intentó presionarla para que declarara que la niña había fallecido tras caer de la cama, pero rechazó rotundamente esa versión desde el principio. Según Bonilla, esta narrativa también ha sido sostenida por los familiares del hombre, quienes le atribuyen a ella un supuesto descuido que habría provocado un accidente mortal. Ella niega tajantemente cualquier negligencia de su parte.
La versión oficial presentó hallazgos médicos preocupantes en relación al cadáver de Lauren. Según Bonilla, una doctora reportó la presencia de un golpe en el rostro de la menor, una lesión reciente y signos compatibles con dificultades respiratorias. Esas observaciones fueron confirmadas posteriormente por el informe del Instituto Nacional de Ciencias Forenses, que señala anoxia cerebral, contusión, hemorragia encefálica y trauma craneoencefálico severo como las causas del fallecimiento.
Laudry Bonilla compartió detalles de su breve relación con Joel. Narró que lo conoció semanas antes del trágico desenlace a través de una videollamada y que habían estado viviendo juntos durante apenas quince días. Inicialmente, todo parecía marchar bien, motivo por el cual accedió a mudarse con él; sin embargo, los hechos recientes transformaron completamente su percepción. La joven manifestó sentirse decepcionada por la falta de respuestas contundentes por parte de las autoridades y mostró su indignación porque el sospechoso continúa en libertad mientras ella sigue sin acceso a su teléfono móvil, actualmente bajo custodia policial. En contraste, afirmó que el dispositivo de Joel ya le fue devuelto.
En medio del sufrimiento, Laudry describió a su hija Lauren como una bebé alegre y afectuosa, destacando los gestos tiernos que solía tener con quienes compartían su entorno. La familia materna se ha movilizado para exigir justicia. Su tío, Martín Bonilla, presentó una querella formal ante la Fiscalía de San Cristóbal, buscando esclarecer los hechos y obtener respuestas concretas. Por su lado, Milba Ortega, abuela paterna de Lauren, también destacó cómo era querida por todos y rememoró los momentos en los que intentó aportar al cuidado de la pequeña con lo mejor que tenía a su alcance.
Mientras las investigaciones continúan, las familias implicadas esperan que el caso avance y se resuelva para esclarecer lo sucedido. Por ahora, la justicia debe actuar frente al dolor inconmensurable que envuelve a quienes claman por una resolución definitiva y transparente en torno a esta tragedia.
