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Lo que dijeron los Mellos sobre el oro faltante

mayo 6, 2026
Los Mellos

Santo Domingo, República Dominicana – Este mes, los acusados por el robo de oro declararon que las piezas sustraídas fueron retenidas por la Policía Nacional tras el asalto del pasado 7 de marzo, lo que añade un nuevo giro al caso.

Sin embargo, los dueños de Popi Oro, el negocio afectado, ofrecen una versión diferente. Según ellos, las autoridades continúan rastreando el oro robado y mantienen operativos en marcha para recuperar las joyas y lingotes.

El establecimiento, ubicado en Cristo Rey, todavía lleva las marcas del trágico evento. Aquella tarde, varios encapuchados asaltaron la joyería y se llevaron una cantidad indeterminada de joyas y objetos de valor. Han transcurrido dos meses y la ubicación del botín sigue siendo un misterio. Mientras tanto, la incertidumbre pesa tanto sobre los propietarios como sobre quienes investigan los hechos.

Entre los detenidos más recientes figura Wilner Rafael Solano García, conocido como “El Mello Loco”. Su hermano Wilmer Rafael, apodado “El Mello Sangriento”, también enfrenta cargos relacionados con el caso. Ambos han dado declaraciones que contradicen la versión oficial, asegurando que el oro robado no está en poder de su supuesta banda, sino que habría sido requisado por miembros de la Policía durante un operativo.

Uno de los hermanos ha salido en defensa del otro, alegando que no participó en el robo, lo que genera dudas sobre la verdadera composición del grupo señalado por las autoridades.

Por el momento, tres personas permanecen bajo prisión preventiva acusadas de participar en la planificación y ejecución del robo. Esta semana, un juez del Palacio de Justicia del Distrito Nacional conocerá la solicitud de medidas de coerción para los recién imputados, lo que podría traer avances clave tanto en su situación legal como en la búsqueda de las piezas sustraídas.

Mientras tanto, los dueños de Popi Oro esperan ansiosos una pronta resolución. Según afirman, cada día sin respuestas perjudica la marcha del negocio y erosiona la confianza de sus clientes habituales.

El caso también ha generado preocupación entre otros comerciantes de la zona, quienes observan con cautela el desarrollo de los acontecimientos e instan a las autoridades a reforzar la seguridad del sector.

A pesar de las tensiones y las versiones encontradas entre las partes implicadas, las autoridades aseguran que siguen trabajando para esclarecer tanto el robo como el actual paradero del oro. Sin embargo, no han ofrecido detalles específicos sobre avances recientes.

La pregunta que queda en el aire mantiene a todos atentos: ¿qué ocurrió realmente con el oro robado? Sin una respuesta clara, este caso sigue ocupando un lugar central en la agenda judicial y mediática de la República Dominicana.