
La comunidad de Manoguayabo, ubicada en Santo Domingo Oeste, se encuentra sumamente conmocionada tras la muerte de Joel Ramírez, de 43 años, quien fue asesinado de tres disparos presuntamente realizados por un vecino.
El hecho se produjo cuando Ramírez salía por la puerta trasera del billar donde trabajaba como DJ. En ese momento fue interceptado sin previo aviso por Lenny de Jesús, apodado «Iguana». Según declaraciones de familiares, la víctima recibió al menos tres impactos de bala. Cámaras de seguridad del local captaron el incidente, y dichas grabaciones ya forman parte de las pruebas recopiladas por las autoridades que investigan el caso.
Previo al ataque, testigos afirmaron que hubo una discusión en el lugar. Sin embargo, sostienen que Ramírez no estaba involucrado directamente en el altercado, que aparentemente sucedió entre dos mujeres. Para los allegados de la víctima, este detalle resulta crucial en el proceso investigativo, mientras la comunidad continua consternada por la tragedia y exige justicia para un hombre que era muy apreciado en el sector.
Ramírez dividía su tiempo trabajando como DJ y motoconchista en una parada cercana a su casa. Con estas actividades buscaba sostener a su familia y mantener su hogar, que ahora enfrenta una difícil situación tras su muerte. El lamentable hecho dejó a sus siete hijos en estado de orfandad, incrementando la indignación y el dolor entre familiares y amigos, quienes claman por una resolución contundente del caso. El presunto responsable se habría entregado a las autoridades.
El martes, durante las honras fúnebres realizadas en el cementerio Cristo Redentor, parientes y allegados despidieron a Ramírez con una mezcla de lágrimas y música como homenaje a su labor como DJ. Una de sus hijas expresó su dolor y exigencia de justicia: «Fue un exceso lo que hizo con mi papá. Yo quiero justicia», señaló, agregando que espera que la máxima pena sea aplicada al agresor si se confirma su culpabilidad.
Los familiares reiteraron su preocupación por la posibilidad de que este crimen quede impune, destacando la figura respetada y querida que representaba Joel Ramírez en su comunidad. Su muerte ha provocado un profundo vacío y generado un impacto emocional significativo entre los residentes de Manoguayabo.
Mientras tanto, el Ministerio Público continúa investigando los hechos, utilizando las grabaciones de seguridad como pieza clave del caso. El proceso judicial avanza bajo un ambiente de alta sensibilidad social originado por la violencia y tristeza surrounding este fatídico episodio.
