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Noticias Internacionales

La conexión oculta entre Nayib Bukele y Juan Orlando Hernández se riega con el dinero de la dictadura de Maduro

septiembre 26, 2021

Al presidente de El Salvador le gusta criticar al presidente de Honduras en Twitter. Pero esta encuesta de Noticias Internacionales revela la red de relaciones entre sus asesores más cercanos, quienes, junto a la petrolera venezolana PDVSA, establecieron un consorcio para transferir millones de dólares en Centroamérica.

Nayib Bukele
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Nayib Bukele. El presidente de Honduras siempre ha sido el protagonista de su cuenta de Twitter para el presidente de El Salvador. El 20 de enero de 2018, poco después de que los hondureños fueran reelegidos en unas elecciones marcadas por el fraude, Booker escribió en Twitter: «El fraude de Juan Orlando Hernández en realidad se terminó y continuó asesinando a su gente. La ‘comunidad internacional’ permaneció en silencio».

El 9 de abril de 2019, poco menos de dos meses antes de tomar posesión como presidente de El Salvador tras ganar las elecciones el 3 de febrero de ese año, Nayib Bukele confirmó, también en Twitter, que Hernández, el nicaragüense Daniel Ortega y el venezolano Nicolás Maduro no estaban invitados a los actos inaugurales a celebrarse en San Salvador el 1 de junio. Noticias Internacionales.

En agosto de este año, cuando un periódico hondureño criticó a Dania González, la diputada del gobierno salvadoreño, por sus comentarios sobre la relación entre el gobierno y el Banco de El Salvador, Bukler la defendió y afirmó públicamente que Hernand Si es un narcotraficante. . «El Salvador ya no es una finca de banqueros. Creo que la gran mayoría de los hondureños tienen la misma esperanza para este hermoso país. Lástima, sirven como narcotraficantes del presidente …», escribió Booker en Twitter.

Pero también fue en Twitter que Nayib Bukele dio una pista de que, en realidad, hay cosas que lo acercan a Hernández.

El 4 de septiembre pasado, un día después de que la Corte Suprema de El Salvador dio luz verde a la reelección de Nayib Bukele, el presidente salvadoreño borró un tuit de 2017 en el que arremetió contra Hernández por hacer lo mismo, reelegirse. “A JOH no le importó incendiar Honduras para mantenerse en el poder. Si la comunidad internacional no detiene esto, ¿con qué moral nos vendrán a hablar de democracia después?”, había tuiteado Nayib Bukele.

En 2021, la resolución judicial que garantiza la reelección de Booker ha encendido chispas en El Salvador: los opositores al presidente protagonizaron una manifestación a gran escala el 15 de septiembre para protestar. Además, cuando Washington canceló las visas de los jueces de la Corte Suprema que apoyan la continuidad, el entorno de Booker acusó a la «comunidad internacional» de intervenir, y ya había dicho sin pruebas que financió a los manifestantes.

En realidad, a Nayib Bukele y a Hernández los unen muchas más cosas que el afán de perpetuarse en el poder. Tienen, por ejemplo, amigos en común, como los empresarios de criptovalores que ayudaron a promover en El Salvador la legalización del bitcoin como moneda de circulación nacional.

El 24 de agosto pasado, Hernández recibió con bombo en la casa presidencial en Tegucigalpa a una delegación presidida por el empresario Brock Pierce, uno de los gurús de las criptomonedas. En junio pasado, Pierce y otros 30 de sus colegas bitcoiners estuvieron en la sede de la presidencia salvadoreña, reunidos con la embajadora de El Salvador en Washington, la ministra de Economía y otros funcionarios del gabinete económico de Nayib Bukele. Una semana antes, la Asamblea de mayoría bukelista había aprobado la circulación legal del bitcoin.

Hay, sin embargo, hilos más profundos que unen los entornos de Nayib Bukele y Hernández; una madeja que tiene que ver con el petróleo venezolano llegado a Centroamérica a principios de siglo.

Un empresario de bajo perfil, el nexo entre los Hernández y el entorno de Alba Petróleos cercano a Nayib Bukele

Erick Vega, médico salvadoreño, es un hombre importante en el gobierno de Nayib Bukele: es asesor de comercio exterior del presidente y uno de sus mejores amigos. Cuando en agosto de 2021 la familia presidencial vacacionó en Ibiza, España, Vega los acompañó. Antes, en 2014, Nayib Bukele y su esposa, Gabriela, habían sido padrinos de boda del médico. Un hombre importante.

Vega es también uno de los nombres clave para la integración y expansión de los conglomerados centroamericanos en Centroamérica. Estos conglomerados son financiados por la petrolera nacional venezolana PDVSA, que está bajo investigación en El Salvador, Venezuela y Estados Unidos porque la empresa puede lavar miles de millones de dólares. Uno de los lugares donde Vega estableció una empresa relacionada con Alba Petróleos, subsidiaria de PDVSA, fue en Honduras, trabajando mano a mano con empresarios asociados con Amílcar Hernández, hermano del presidente hondureño Juan Orlando Hernández.

Puede ser que, en público, Nayib Bukele se enfrente a Hernández y a Ortega y no los invite a su toma de posesión, pero a los tres los ha unido el entramado empresarial construido con el petróleo de Venezuela.

Documentos del registro hondureño de la propiedad en poder de Noticias Internacionales muestran que Vega está en el centro de la creación de una red empresarial, financiada con dinero venezolano, que trasciende las fronteras salvadoreñas y en la cual participan también agentes de Ortega.

El 12 de septiembre de 2011, Vega, el hondureño Gerardo Arcángel Meraz Puerto y el salvadoreño Sigfredo Merino inscribieron en el Instituto de la Propiedad de San Pedro Sula la sociedad anónima Comercializadora Centroamericana S.A. de C.V. o Comerca.

Sigfredo Merino es hermano de José Luis Merino, alias Ramiro, líder histórico del partido salvadoreño de izquierda Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Ramiro apoyó el ascenso de Nayib Bukele en las filas del FMLN, partido con el que fue alcalde de Nuevo Cuscatlán y de la capital San Salvador, y luego su carrera por la presidencia de El Salvador.

Meraz Puerto es un empresario afincado en San Pedro Sula, la capital industrial de Honduras, que a lo largo de la década pasada fundó e inscribió 24 empresas, algunas de ellas relacionadas con los entramados de Alba Petróleos y PDVSA. Una fuente del Ministerio Público consultada en Tegucigalpa, quien habló desde el anonimato por razones de seguridad, dijo a Noticias Internacionales que Meraz es uno de los principales testaferros de la familia presidencial hondureña.

El Registro Público de la Propiedad de San Pedro Sula ilustra esta relación. En junio de 2020, Melaz fundó Droguería y Laboratorio Sociedad de Responsabilidad Limitada (Drolab); su socio principal: José Amirka Hernández, hermano del presidente Hernández. Según investigaciones de documentos públicos, para 2019, Amílcar, a través de Drolab y otras empresas, recibió un contrato de $ 12,6 millones del gobierno presidido por sus familiares.

Dos años después de la fundación de Comerca, en 2013, Meraz y Francisco López, el principal operador de Daniel Ortega en temas relacionados con PDVSA, utilizaron esa empresa como una especie de nave nodriza para crear una red de compañías desde las que movieron dinero venezolano en Honduras. Una de esas empresas comparte dirección con Drolab, la empresa de Amílcar Hernández.

En El Salvador, Vega era, desde finales de la década de 2000, uno de los principales operadores de Alba Petróleos. Su nombre aparece en varios de los documentos que la Fiscalía salvadoreña incautó a finales de mayo de 2019, cuando allanó 23 empresas relacionadas con el consorcio.

En esos oficios consta, por ejemplo, que Vega fue vicepresidente de Alba Alimentos, una de las principales fachadas del consorcio, en 2017; entre 2016 y 2017, Vega también aparece en las directivas de Precocidos de El Salvador, la aerolínea VECA y Apes INC, una off shore de Albapes en Panamá.

La relación entre Vega, Nayib Bukele y Alba Petróleos es profunda. En 2013, cuando era alcalde de Nuevo Cuscatlán, y preparaba el ascenso en su carrera política, Nayib Bukele recibió 1.9 millones de dólares como préstamos personales de compañías vinculadas al entramado Albapes. El entorno de Nayib Bukele, incluidas personas que luego ocuparían puestos clave en su gabinete presidencial, también recibió dinero a través de compañía de las que Vega fue socio.

En 2014, Nayib Bukele y su esposa Gabriela fueron padrinos del casamiento de Vega con Diana Echeverría de Rais, sobrina de Enrique Rais, un empresario acusado de varios delitos de corrupción y quien permanece prófugo de la justicia salvadoreña en Suiza. Rais, según una investigación de la compañía estadounidense IBI Consultants, también apoyó el ascenso político de Nayib Bukele. Mientras eso ocurría, Vega ayudaba a expandir la red de Alba Petróleos por Honduras, de la mano en parte de un hombre cercano a la familia del presidente Juan Orlando Hernández.

Operadores del dinero de PDVSA en Centroamérica

La metrópolis era Caracas. Cuando desde principios de siglo la influencia política del chavismo se extendió por Centroamérica, en buena medida gracias al petróleo, las empresas financiadas por PDVSA fueron encontrando embajadores en el istmo. Ramiro y Vega en El Salvador. López en Nicaragua. Meraz en Honduras.

Si Vega era uno de los grandes operadores del dinero de PDVSA en San Salvador, Meraz, el hombre de los Hernández, era uno de los principales impulsores de estos negocios en Honduras. Y las conexiones de ambos, como muestran registros comerciales y de propiedad hondureños en poder de Noticias Internacionales, llegaban hasta Francisco López, el hombre designado por el dictador Daniel Ortega para avanzar el capítulo nicaragüense del petróleo venezolano con el consorcio Albanisa.

Meraz y Vega inscribieron a Comerca en el Instituto de la Propiedad de San Pedro Sula el 12 de septiembre de 2011. A partir de entonces, Comerca cobijó la expansión.

En enero de 2013, Meraz constituyó Merkavah, otra sociedad anónima con el estadounidense residente en Miami Juan Antonio Serrat y el español Jorge Enrique Mesa Lorenzo, la cual se ocuparía de dos de los rubros más lucrativos para las empresas satélites de PDVSA en Centroamérica: la importación, bodegaje, distribución y exportación de “petróleo” y sus derivados, así como del “negocio del transporte”.

El 4 de julio de 2013, Meraz y Francisco López, en representación de la empresa Albalinisa -constituida en Caracas-, constituyeron en Managua la sociedad Alba Alimentos de Honduras, de la que era principal accionista Comerca, empresa de la que Vega seguía siendo socio en 2020.

Un día después, el 5 de julio de 2013, Meraz inscribió otra filial de Alba Petróleos en San Pedro Sula: Petro Caribe de Honduras, cuya finalidad comercial es también la explotación de productos derivados del petróleo, así como exploración para la explotación de todo tipo de energías, entre ellas la geotérmica. La propietaria de la mayoría de las acciones de Petro Caribe Honduras es, de nuevo, Comerca.

El 23 de julio de 2013 Meraz inscribió Comercah, una empresa que se encarga de la distribución de alimentos e insumos agrícolas. El primero de agosto, en Managua, López y Meraz inscribieron otra empresa: Alba Alimentos Honduras-Nicaragua S.A. de C.V., Albanihsa.

El 23 de mayo de 2014, ante los oficios de Yani Rosenthal Hidalgo, Meraz y Ana Patricia Mejía inscribieron Amerigas de Honduras, empresa que se dedicaría a la venta de sistemas de conversión de gas para automotores. Rosenthal, candidato del Partido Liberal en las elecciones que se celebrarán en noviembre próximo, fue sentenciado en 2017 a 36 meses de prisión en Estados Unidos por lavado de activos.

Dato curioso: a pesar de que fue el expresidente hondureño Manuel “Mel” Zelaya (2006-2009) quien oficialmente adhirió a Honduras a la iniciativa del venezolano Hugo Chávez el 25 de agosto de 2008, y que fue durante su presidencia que el Congreso Nacional de Honduras aprobó la adhesión a Petrocaribe, la creación de empresas financiadas relacionadas con el dinero de PDVSA arrancó recién en 2013 y proliferó en los años siguientes, cuando ya Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional e ideológicamente en las antípodas del chavismo, era presidente del país.

De acuerdo con una investigación del medio Expediente Público, Francisco López, el operador de Daniel Ortega, recurrió a Meraz y a la red de empresas asociadas a Comerca, la empresa que el salvadoreño Erik Vega ayudó a fundar en Honduras, para mover todos los negocios de Albanisa, la filial de PDVSA en Nicaragua, luego de que el gobierno de Estados Unidos sancionó a López y a las sucursales de la petrolera venezolana en suelos nicaragüense y salvadoreño.

Lenir Pérez, zar aeroportuario, un amigo común

Hubo aplausos y abrazos en la Asamblea Legislativa de El Salvador cuando, con la mayoría oficialista, se aprobó la concesión del contrato que permitirá a la empresa hondureña Alutech manejar la terminal de carga del aeropuerto internacional.

Uno de los más entusiastas, aquel día, era Federico Anliker, hombre cercano a Nayib Bukele y presidente de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA), administradora del aeropuerto. Federico y su primo Pablo Anliker, ex ministro de Agricultura, también aparecen como receptores de fondos de Alba Petróleos en documentos decomisados por la fiscalía salvadoreña de los que Noticias Internacionales tiene copia. Federico fue uno de los principales impulsores del contrato con Alutech.

Antes de hacerse con el contrato en el aeropuerto de El Salvador, en 2019, la empresa hondureña donó 1 millón de dólares al partido GANA, con el que Nayib Bukele compitió por la presidencia según informes de financiamiento electoral revelados por la no gubernamental Acción Ciudadana.

El dueño y principal socio de Alutech es el hondureño Lenir Pérez, un hombre que también ha sido cercano al gobierno de Juan Orlando Hernández en Honduras.

Pérez fue cuestionado por su rol en violaciones a los derechos humanos de comunidades originarias hondureñas con las que otras de sus empresas entraron en conflicto por un proyecto minero en el norteño departamento de Atlántida.

En 2013, los líderes comunitarios Roberto García Fúnez y César Adán Alvarenga denunciaron a Pérez y a otros por actos de violencia, amenazas e intimidación para hacerlos desistir de su oposición al proyecto de extracción de óxido de hierro en el que Minerales Victoria, empresa de Pérez, estaba involucrada.

Según un expediente del Ministerio Público hondureño, el MP-032-2013, al que Noticias Internacionales tuvo acceso, Pérez envió a varios de sus colaboradores a intimidar a García Fúnez y Alvarenga, a quienes luego llevaron a una posta policial en la ciudad de Tela. El caso había llegado antes a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH), que abrió el expediente MC 342-12 y el 3 de octubre de 2012 otorgó medidas cautelares a ambos para prevenir “daños irreparables”.

Las denuncias por estos abusos quedaron estancadas en los despachos de la policía y fiscalía hondureñas. No es raro: además de un empresario cercano al gobierno de Juan Orlando Hernández, Lenir Pérez es el yerno de Miguel Facussé, uno de los hombres más influyentes en la política hondureña hasta su muerte en 2015. A Facussé un funcionario de la embajada estadounidense destacado en Tegucigalpa lo señaló de proteger el aterrizaje de narcoavionetas en una de sus propiedades en 2004, según un cable secreto del Departamento de Estado, cifrado 04TEGUCIGLAPA672_a.

El 30 de noviembre de 2011, Lenir Pérez y su esposa, Ana Isabel Facussé Madrid, hija de Miguel, fundaron Alutech.

En 2019, Alutech y la constructora EMCO, una de sus filiales, se aseguraron la concesión para el manejo del aeropuerto internacional en Palmerola (en construcción), a una hora de Tegucigalpa, lo que implicó para la empresa un financiamiento de 87 millones de dólares según registros públicos en Honduras. Con el decreto 159-2019, el Congreso Nacional aseguró al consorcio de Pérez el manejo de Palmerola por 34 años y no pagar impuestos por sus operaciones durante tres décadas.

Aquel decreto tenía un bono: permitía a las empresas de Pérez operar, sin licitación previa, el aeropuerto internacional de Toncontín, en la capital Tegucigalpa.

Las buenas relaciones con las administraciones de Nayib Bukele en El Salvador y Juan Orlando Hernández en Honduras han garantizado a Lenir Pérez y Alutech el manejo de tres de los aeropuertos más importantes del norte centroamericano, Palmerola y el Monseñor Romero, además del que sirve a la capital hondureña.

Lenir Pérez. Erik Vega. Gerardo Meraz. Amílcar Hernández. Comerca. Alba Petróleos. Alutech. Los bitcoiners. Más allá de los tuits combativos, son muchos los hilos que unen a los entornos de Juan Orlando Hernández, investigado en Estados Unidos por narcotráfico, y Nayib Bukele, autonombrado “dictador más cool del mundo mundial” y señalado por la “comunidad internacional” de provocar el declive democrático de El Salvador. A ambos además, les gusta la reelección.

Con Información de Infobae