
Michael «Pelusa» Martínez relató cómo su trayectoria lo llevó desde la Policía Nacional y el baloncesto hasta convertirse en jugador de Grandes Ligas. A los 22 años firmó un contrato, y según él, su actitud, disciplina y la oportunidad adecuada fueron fundamentales para alcanzar el más alto nivel del béisbol.
Originario de Santo Domingo, República Dominicana, Martínez jugó como infielder versátil y hizo su debut el 3 de abril de 2011 con el equipo de Filadelfia. Su carrera se caracterizó por la constancia y la adaptabilidad. Mientras estudiaba y trabajaba como policía en Los Mina para cubrir sus gastos, firmó un contrato por un bono inicial de 7,000 dólares, lo que marcó el comienzo de su carrera profesional.
Martínez recordó que su madre se dedicaba a labores del hogar y su padre era constructor. Una parte significativa del dinero recibido en la firma se destinó a clínicas para atender cuestiones de salud en su familia. Antes de alcanzar el acuerdo, tuvo que enfrentar la espera de visas, los procesos de pruebas y diversas promesas, manteniéndose activo en el baloncesto y el béisbol amateur.
Un entrenador le destacó la importancia de estar siempre listo, con guante y bate a la mano. Esta exigencia lo convirtió en un jugador versátil, capaz de desempeñarse en tres o incluso cuatro posiciones en un mismo partido. Esta habilidad le permitió seguir siendo competitivo en entornos de alto nivel.
En su año inaugural en 2011, compartió vestuario con figuras destacadas como Jimmy Rollins, Chase Utley, Ryan Howard, Cliff Lee y Roy Halladay. Su función era adaptarse a cualquier necesidad, sin importar la dificultad del desafío. El primer cheque significativo que recibió, de aproximadamente US$23,000, lo utilizó para adquirir una vivienda para su familia, asegurándose de que solo quedaran los gastos de electricidad y alimentación.
Hizo su debut en las Grandes Ligas como jardinero central, donde logró su primer hit frente a un lanzador dominicano. Esa pelota se guarda en su hogar como un símbolo del inicio de su trayectoria. En la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana, fue elegido en el draft de 2007 por las Estrellas Orientales. Allí, tuvo la oportunidad de jugar como campocorto, lo que le permitió destacar y ser reconocido como Novato del Año.
Durante la charla, Martínez subrayó que en la actualidad los programas requieren dedicación y un rendimiento constante, ya que no es suficiente con demostrar habilidad en un solo día de entrenamiento. A lo largo de su trayectoria en las Grandes Ligas, formó parte de siete equipos, entre ellos Filadelfia, Cleveland y Pittsburgh, logrando mantenerse en el deporte gracias a su total disposición.
También recordó que un jugador veterano le regaló trajes para cumplir con el código de vestimenta durante los viajes en las Grandes Ligas, y que Carlos Ruiz lo llevó a un sastre para hacerle ropa a medida. Su camino, desde la Policía hasta el último out de una Serie Mundial, narra una historia caracterizada por la humildad, la paciencia y el profesionalismo.
